Cultura

La melancolía del mito de Édith Piaf revive en las tablas

Duelo interpretativo entre Garbiñe Insausti y Lola Casamayor

EL PAÍSAURORA INTXAUSTI
Un escenario sencillo, una iluminación perfecta y un proyecto teatral con fuerza coinciden en Edith Piaf. Taxidermia de un gorrión, obra escrita por Ozkar Galán que hoy se estrena en el Teatro Español, de Madrid, en una producción de la compañía Kulunka. Garbiñe Insausti y Lola Casamayor se suben al escenario para desentrañar los enigmas y contradicciones del mito de la cantante francesa (1915-1963) de rostro de pájaro triste y voz inigualable, una mujer profundamente religiosa a la que, sin embargo, la Iglesia negó un entierro católico por considerar que había llevado una vida pública de promiscuidad y adicción a las drogas.
Fue ciertamente larga su lista de amantes: de Louis Dupont, a Yves Montand; de Marcel Cerdan a Théo Sarapo, con quien contrajo matrimonio un año antes de morir... Hija de saltimbanquis de un circo ambulante, su juventud transcurrió en barrios obreros del norte de París como Belleville, Ménilmontant o Pigalle. Pasó de los cabarés de mala muerte de París al Carnegie Hall de Nueva York y su canción Rien de rien se cantó casi como un himno en la Francia de mitad del siglo pasado.
Ya en la primera escena, Insausti emula a Piaf interpretando ese tema. El planteamiento presenta a dos mujeres de fuerte carácter obligadas a un encuentro en el que ninguna tiene demasiado interés: una periodista curtida en África, Camile Schultz (Casamayor), se ve obligada por el editor de su revista a realizar una entrevista a una de las grandes damas de la canción. Sus intereses profesionales son otros e inicia el encuentro con evidente desdén. Sin embargo, la vida de Piaf, la que existe detrás del espectáculo, empieza a atrapar a la periodista, hasta llegar a un terreno en el que ambas se sienten cómodas. Habrá un duelo entre ellas para acabar deshaciéndose al final de sus prejuicios.
Fernando Soto y José Dault, directores de la pieza, explican que la obra "va más allá del mito de la cantante". "Habla sobre esos dioses con pies de barro que nos vamos encontrando en la vida. Hoy los mitos tienen una existencia fugaz", añaden.
Durante los 80 minutos que dura el espectáculo, Piaf y Schultz van creando una especie de juego de espejos y sombras que les llevará a remover sus fantasmas del pasado. Como si se tratara de un pájaro disecado, se vacían por dentro. Las dos quedan entonces despojadas de sus máscaras y se muestran mutuamente tal y como son.
Este proceso de liberación queda reflejado en el título, ya que, además de incluir uno de los sobrenombres por el que se conoció a la artista ("pequeño gorrión de París"), alude (de ahí la taxidermia) al trabajo que realiza Schultz para lograr observar al ser vivo que se esconde tras ese "algo muerto" que era el mito de la cantante, indican Dault y Galán.
El montaje va modificándose a medida que se representa. "Es como un diamante al que se le va tallando poco a poco para quitarle las impurezas", señala Casamayor.
La música y la luz se convierten en dos elementos imprescindibles de la obra: la luz permite situarse en distintos espacios de tiempo y la música, conocer a esa mujer a través de la voz y las letras de sus canciones. Aunque Insausti interpreta en directo varios de los temas más conocidos de Piaf -Rien de rien, Milord, L'accordeoniste, L'hymne à l'amour o Sous le ciel de Paris-, la pieza no es un musical.
Edith Piaf. Taxidermia de un gorrión se podrá ver hasta el 15 de febrero en el Teatro Español, tras haber pasado por las ferias de teatro de Madrid (Madferia) y San Sebastián (Dferia).
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Sources
Challenges
Courrier international
EL PAÍS
L'Humanité
La Croix
La Vanguardia
Le Figaro
Le Monde
Le Parisien
Les Echos
Libération
NY Daily News
Sciences et Avenir