Opinión

¿Por qué no gana Dios un partido de tenis?

EL PAÍSmercredi 11 septembre 2019
Restez informés en suivant LireLactu sur
En 1734, un barco cargado con 157 negros llegó a Virginia, donde el capitán los cambió por tabaco. Una chica cuya identidad era un número fue comprada por un tabacalero que se la ofreció a su hijo como regalo de bodas. Esa chica, conocida con el apellido de su dueño, Blackwell, se casó con otro esclavo, también Blackwell, y tuvieron una hija, Lucy, que tenía un valor de 50 dólares.
Accès requis pour lire la suite de cet article
Restez informés en suivant LireLactu sur