Internacional

Trump lanza un ataque frontal contra los servicios de inteligencia

EL PAÍSMARC BASSETS / SILVIA AYUSO
A falta de ocho días para llegar al poder, Donald Trump mantiene abierta su guerra contra todo y contra todos. En su primera rueda de prensa tras la victoria electoral en noviembre, el presidente electo insistió en que México acabará sufragando la promesa central de su campaña: el muro fronterizo. Aunque su construcción deba financiarse en un primer momento con dinero del contribuyente estadounidense, sostuvo que más tarde los mexicanos deberán reembolsar ese importe. Trump recrudeció su ataque a los servicios de inteligencia por el caso de la supuesta interfencia rusa en la campaña.
En la primera rueda de prensa que concedía en seis meses, el presidente electo consideró "escandaloso" que las agencias de espionaje permitieran la filtración de rumores sobre supuestos documentos comprometedores en su contra en manos de Rusia. "Era algo que la Alemania nazi habría hecho y hacía", dijo. La filtración, avisó, es "una mancha tremenda" para esos servicios.
"México, de alguna manera, y hay muchas, nos va a reembolsar el costo del muro", afirmó Trump en otro momento. El presidente electo justificaba así los planes de la nueva Administración para que sea el Congreso el encargado de aprobar la financiación del muro. Estos planes indican que, en contra de lo prometido en campaña, serán los estadounidenses los que pagarán por el muro, si es que se construye.
La respuesta de Trump es que, dada la urgencia para proteger la frontera, se empezará a levantar con dinero estadounidense mientras se negocia con México para que lo pague después. "Va a ocurrir, ya sea mediante un impuesto o, más probablemente, un pago", aseguró entre elogios al pueblo y al Gobierno mexicanos.
A poco más de una semana de convertirse en el presidente 45º de EE UU, la expectación era máxima en la Torre Trump de Nueva York. El futuro mandatario compareció con su vicepresidente electo, Mike Pence, y sus hijos Donald y Eric, además del equipo de abogados encargado de avalar sus decisiones para deshacer las sospechas sobre los conflictos de interés con sus empresas.
Trump escenificó la comparecencia como un reality show, con el drama, las digresiones, la confusión, los exabruptos y los aplausos de la clac propios de estos espectáculos. Hablaba a ratos de sí mismo en tercera persona. Bromeaba sobre su alergia a los gérmenes para negar que hubiese participado en orgías en Moscú. Descalificó a los medios de comunicación y negó la palabra a un periodista de la CNN.
"Sobre el pirateo, creo que fue Rusia", indicó, en la primera admisión clara de la responsabilidad de ese país en el intento de sabotaje de las elecciones del 8 de noviembre. Los servicios de inteligencia estadounidenses creen que la victoria de Trump era el objetivo del robo y difusión de correos electrónicos del equipo de la candidata demócrata Hillary Clinton. El presidente ruso, Vladímir Putin, controló la operación, según estas fuentes.
Las conclusiones, divulgadas en diciembre y resumidas en un documento oficial publicado la semana pasada, han enfrentado al presidente electo con los servicios de inteligencia, irritados por las burlas y ataques del próximo comandante en jefe.
El caso se complicó unas horas antes de la rueda de prensa, después de que varios medios señalasen que los jefes del espionaje de EE UU transmitieron supuestamente a Trump informaciones no verificadas, pero potencialmente muy dañinas para el futuro presidente. Los servicios de inteligencia le habrían trasladado el viernes detalles escabrosos que podrían comprometerle y con los que Rusia podría chantajearle. El informe incluiría contactos entre el equipo de Trump y agentes rusos en la campaña electoral.
Ninguna de estas informaciones, que llevaban meses circulando por Washington pero que nadie había publicado hasta ahora, ha sido refrendada por fuentes públicas ni pruebas concluyentes y de hecho contienen errores de bulto. Medios estadounidenses apuntan que el documento es obra de un exagente británico especialista en Rusia, que lo elaboró para grupos políticos contrarios a Trump durante la campaña.
Fue la filtración de esta noticia por la CNN y la publicación posterior del informe, con detalles sexuales, en Buzzfeed, lo que desató la ira de Trump contra los periodistas de estos medios y contra los servicios de inteligencia que supuestamente quieren perjudicarle. "Creo que fue escandaloso, escandaloso que las agencias de inteligencia permitieran que saliese información que resultó ser falsa, un bulo", afirmó en su comparecencia. Antes, en la red social Twitter, escribió: "Nunca se habría debido permitir a las agencias de inteligencia que 'filtrasen' estas noticias falsas al público. Un último disparo contra mí. ¿Vivimos en la Alemania nazi?".
Trump aclaró pocas dudas sobre el papel de Rusia en la campaña o sobre sus conflictos de interés y terminó bromeando con el estribillo de su reality show: "You're fired", estás despedido.
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Sources
Challenges
Courrier international
EL PAÍS
L'Humanité
La Croix
La Vanguardia
Le Figaro
Le Monde
Le Parisien
Les Echos
Libération
NY Daily News
Sciences et Avenir