Internacional

Grecia denuncia la falta de solidaridad europea mientras el frío azota a los migrantes

EL PAÍSM. A. SÁNCHEZ-VALLEJO
Con Grecia convertida en un gigantesco campo de refugiados a la intemperie -una espesa capa de nieve cubre el medio centenar de instalaciones de acogida-, la ola de frío polar que desde hace días golpea el este de Europa ha puesto en serio riesgo de "morir congelados", según denuncian agencias internacionales y ONG, a los más de 62.000 migrantes atrapados en el país, mientras deja también un reguero de muertos por hipotermia, enfermos de neumonía y gripe y casos de miembros congelados, en otros países de los Balcanes.
La Comisión Europea acusó esta semana a Atenas de no haberse preparado convenientemente pese a las previsiones meteorológicas. "La situación es insostenible... Tenemos que ser claros: asegurar las adecuadas condiciones de recepción y gestión de los centros de refugiados es responsabilidad primera y fundamental del Gobierno griego", lanzó como un dardo arrojadizo una portavoz de la CE. El Ejecutivo de Alexis Tsipras se defendió achacando a la escasa solidaridad europea y al fracaso del sistema de cuotas de recolocación de refugiados (los Veintiocho solo han satisfecho, de promedio, el 10% de sus compromisos) la estancia forzosa en Grecia, desde hace meses y sin visos de solución, de miles de personas. El propio ministro de Inmigración griego, Yanis Muzalas, que hace semanas se mostraba confiado acerca de los preparativos necesarios para cuando arreciara el frío, reconoció esta semana en el Parlamento su preocupación. "La situación en los hotspots [centros de detención] es muy mala. Las condiciones en las islas son horribles", admitió.
Un viaje de Muzalas a Lesbos tuvo que suspenderse el martes por el mal tiempo, mientras el Gobierno anunciaba el envío a esa isla del Egeo -principal puerta de entrada a Grecia, y a la UE, desde Turquía- de un navío de la Armada, acondicionado con catres de campaña y mantas para unas 500 personas; un escaso alivio, según activistas y ONG, ya que solo en Lesbos había ayer más de 5.500 migrantes en instalaciones con una capacidad máxima de 3.500. Atenas vuelve a plantearse si trasladar al continente a parte de los migrantes de las islas, aunque esta medida, ya apuntada hace meses al constatarse el colapso de los centros isleños, suscita en Bruselas serios recelos sobre la posibilidad de ser interpretada como un "efecto llamada" -por el vaciado de las islas- por las mafias que trafican con refugiados desde Turquía. Atenas no se ha pronunciado oficialmente sobre tal posibilidad en un momento en que Bruselas defiende no la drástica caída (hasta el 80%, según los casos) en el número de llegadas desde la entrada en vigor del pacto UE-Turquía, el 20 de marzo.
De la amenaza meteorológica no se libran tampoco los centros de Atenas, como los de Elaionas -el primero levantado por el Gobierno griego, en agosto de 2015- o Malakasa, viejo acuartelamiento también vencido por el peso de la nieve; precisamente, la heterogeneidad de la tipología de los centros (almacenes y fábricas abandonadas, cuarteles o granjas en desuso, contenedores de mercancías o simples tiendas de lona, como en Lesbos o Quíos) complica la eficacia de la ayuda.
En Lesbos, bajo supervisión de Acnur (agencia de la ONU para los refugiados), cientos de ellos han sido evacuados a hoteles desde los hotspots, como Bruselas denominaba antaño a los centros de registro, y que en virtud del acuerdo con Turquía pasaron a convertirse en centros de detención. Como asegura por teléfono un portavoz del Ayuntamiento de Mytilini, capital de la isla, "con la red viaria cerrada durante días, frecuentes cortes de agua y electricidad, además de pueblos aislados por la nieve, la presión sobre los servicios municipales es enorme".
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Sources
Challenges
Courrier international
EL PAÍS
L'Humanité
La Croix
La Vanguardia
Le Figaro
Le Monde
Le Parisien
Les Echos
Libération
NY Daily News
Sciences et Avenir